LADM-COL no es un formato — es un modelo de datos. Esa distinción es lo que más se nos olvida cuando un municipio nos llama porque "ya tiene catastro" pero no logra exportar al IGAC.
El error común: tratar LADM-COL como un export
Muchas alcaldías llegan con un shapefile, una hoja de Excel y un PDF con linderos. Eso no es LADM-COL. Tampoco lo es un GeoPackage con campos renombrados. El estándar exige:
- Predios como entidades georreferenciadas en EPSG:9377.
- Vínculo a matrícula inmobiliaria de la SNR.
- Topología cerrada — sin gaps ni overlaps.
- Trazabilidad de mutaciones por unidad de tiempo.
Cómo lo ordenamos por fases
- Auditoría — Revisamos base existente, geometrías, matrícula, soportes y qué se rescata.
- Campo — Brigadas con app offline-first, fotografía geocodificada y validaciones locales.
- Control técnico — Validación topológica, consistencia alfanumérica y revisión por etapa.
- Entrega — Exportación XTF/RIC compatible con lineamientos IGAC y paquete documental.
Antes de cotizar, revisamos alcance, predios, fuente presupuestal y riesgo de migración. Si el municipio necesita partir por sectores, el contrato debe decirlo desde el inicio.
"El error es pensar que LADM-COL llega después del catastro. Llega con el catastro." — Equipo Terraes, sesión de implementación Apartadó 2025
Lo que no contamos
El costo real aparece después de la entrega: conservación, cambios físicos, jurídicos y económicos, y atención ciudadana. Si la plataforma no deja trazabilidad por mutación, el catastro empieza a envejecer desde el primer cambio no registrado. Por eso Terraes opera el ciclo completo — formación, actualización y conservación.
¿Su municipio está empezando? Hablemos.